Metodología editorial
Cómo convertimos un problema difuso en una decisión clara
Nuestro proceso para seleccionar fuentes, separar señales de causas y mantener cada guía actualizada.
Última revisión: 27 julio 20261. Partimos de una tarea real
Cada guía comienza con una decisión concreta: medir una estancia, preparar una ausencia, revisar un herraje o saber cuándo llamar a un profesional. Evitamos publicar artículos creados únicamente para cubrir una palabra clave.
El alcance inicial son viviendas costeras del sur de Europa. La edición española cubre costa atlántica, mediterránea e islas, indicando siempre que un edificio concreto puede comportarse de otra manera.
2. Jerarquizamos las fuentes
Preferimos normativa, organismos públicos, publicaciones científicas, documentación técnica y manuales del fabricante. Las páginas comerciales pueden aportar contexto, pero no sostienen por sí solas una recomendación.
Enlazamos las fuentes principales al final de cada guía para que el lector pueda comprobar el contexto y la fecha.
- Primero: organismos públicos, normativa y ciencia.
- Después: documentación técnica verificable.
- Con cautela: experiencias y material comercial.
3. Separamos observación, orientación y diagnóstico
Una fotografía o lectura ambiental puede orientar, pero no demuestra por sí sola la causa de una humedad, una avería o un fallo estructural. Nuestro lenguaje refleja esa diferencia.
Las tareas eléctricas, frigoríficas, estructurales o con riesgo para la salud se derivan a profesionales cualificados.
4. Publicamos idiomas completos
Italiano, inglés y portugués no se activarán como simples traducciones. Cada edición necesitará navegación completa, fuentes locales y revisión lingüística.
Corregiremos una guía cuando cambien sus fuentes, aparezca nueva evidencia o una explicación pueda inducir a error. La fecha visible indica la última revisión editorial, no una garantía de vigencia ilimitada.